Cuánto cuesta realmente un plato

Casi ninguna carta se arma costeando: se arma mirando lo que cobra el del frente. Funciona hasta que sube el pollo. Esto es cómo se calcula de verdad lo que cuesta un plato, con el rendimiento real y con todo lo que nadie suma.

Finanzas · · Lectura de 10 minutos · Equipo CincoE
Un plato terminado junto a sus ingredientes crudos separados en recipientes y pesados uno a uno

El plato más vendido de la carta suele ser el que peor margen deja. No por mala suerte: porque el precio se puso mirando al restaurante del frente, y el del frente lo puso mirando a otro.

Así funciona casi todo el sector, y funciona bien mientras los precios de la plaza no se muevan. El problema aparece cuando sube el pollo un 20 %: ahí hay que decidir qué hacer, y sin un costeo esa decisión se toma a ciegas, normalmente subiéndole el precio a todo por igual.

Costear un plato no es difícil. Es tedioso una vez y fácil para siempre.

Las tres capas del costo

  1. Lo que compró — el precio del kilo en la factura.
  2. Lo que llega al plato — ese kilo menos lo que se va al limpiar.
  3. Lo que nadie suma — salsas, aceite, empaque, cortesías, merma.

El costo de un plato no es la suma de sus ingredientes

Si toma la receta, multiplica cada ingrediente por el precio de la factura y suma, obtiene un número. Ese número está mal, y siempre está mal por debajo, que es la peor dirección posible.

Está mal porque el kilo que usted paga no es el kilo que llega al plato. Entre los dos está el alistamiento: pelar, limpiar, despuntar, porcionar. Lo vimos en detalle en los seis lugares donde se pierde la comida, y es el tercero de esos seis.

Usted no cocina con lo que compra. Cocina con lo que queda después de limpiar, y eso es lo que hay que costear.

Paso 1: la ficha técnica, que no es un recetario

Una receta dice cómo se hace. Una ficha técnica dice cuánto cuesta. Se parecen, pero la ficha tiene tres columnas que el recetario no tiene:

Cantidad neta, la que de verdad va al plato, pesada en la báscula y no «al ojo».
Rendimiento de cada ingrediente, en porcentaje, medido una sola vez.
Fecha del costeo, para saber con qué precios se hizo. Sin fecha, la ficha es un rumor.

Se hace una por plato, empezando por los cinco que más se venden. Nadie necesita costear la carta completa el primer mes: con los cinco primeros ya se ve el patrón.

Paso 2: el costo por gramo utilizable, no por bulto

Este es el único cálculo del artículo que hay que entender bien, y cabe en dos líneas. Siguiendo con el ejemplo de la yuca que rinde 77 % después de pelarla:

ConceptoCálculoResultado
Precio de compra—$2.600 / kg
Rendimiento7,7 kg de cada 10 kg77 %
Costo del kilo utilizable$2.600 ÷ 0,77$3.377
Porción de 150 g$3.377 × 0,15$507

Si hubiera costeado con el precio de compra, esa porción le habría dado $390. La diferencia por plato son $117, que parecen nada hasta que se multiplican por doscientos almuerzos al mes.

El rendimiento se mide una sola vez por ingrediente y queda sirviendo durante años: la yuca no cambia de naturaleza. Lo que cambia es el precio, y ese se actualiza solo en la primera línea.

Paso 3: lo que casi nadie suma

Aquí es donde los costeos caseros se quedan cortos. Estos renglones no están en la receta, pero se pagan igual:

RenglónCómo se calcula
Salsas, fondos y basesCostear la preparación completa y dividir por las porciones que rinde
Aliños, sal, especiasUn valor fijo por plato, salido del gasto mensual dividido entre los platos vendidos
Aceite de frituraCosto de la paila completa dividido entre las porciones que salen antes de cambiarlo
Empaque de domicilioSolo en los platos que salen a domicilio, y completo: recipiente, bolsa, cubiertos, servilleta
Cortesías y pruebasEl porcentaje real del mes: los platos regalados o rehechos sobre los vendidos

El del empaque es el que más sorprende cuando se suma, porque el mismo plato tiene dos costos distintos según salga a la mesa o a un domicilio, y casi siempre se vende al mismo precio.

Un costeo completo, de principio a fin

Con todo junto, así se ve la ficha de un ajiaco. Los precios son de ejemplo: el ejercicio sirve, los valores hay que reemplazarlos por los suyos.

ComponenteCantidad netaCosto
Pollo120 g$2.400
Papa criolla90 g$1.080
Papa pastusa y sabanera150 g$900
Mazorcamedia$700
Guascas, cilantro y aliños—$250
Crema de leche y alcaparras—$1.100
Arroz y aguacate—$1.300
Subtotal ingredientes$7.730
Cortesías y merma de servicio (5 %)$390
Costo total del plato$8.120
Precio de carta, sin impuesto$24.900
Costo sobre el precio33 %

Un detalle que cambia el resultado: el porcentaje se calcula sobre el precio sin impuesto al consumo. Ese impuesto se le cobra al cliente y se le entrega a la DIAN; nunca fue ingreso suyo, así que meterlo en el denominador hace que todos los platos se vean mejor de lo que están.

El porcentaje que importa, y con qué se compara

Va a encontrar en internet que el costo de materia prima «debe» estar en tal o cual rango. Desconfíe: no hay una cifra colombiana confiable que aplique por igual a un asadero, una cafetería de especialidad y un restaurante de menú del día, y los costos de operación de cada uno no tienen nada que ver entre sí.

Los dos únicos números que sirven de verdad:

El suyo contra el suyo del trimestre pasado. Si el mismo plato pasó del 30 % al 36 %, hay algo que se movió y usted no se enteró.
Un plato contra otro de su propia carta. Ahí aparece la sorpresa clásica: el plato estrella deja menos que la entrada que nadie pide.

Esa segunda comparación es la que más decisiones produce, y necesita un dato que casi siempre está a la mano sin que nadie lo use: cuánto se vende de cada plato. Cruzar las unidades vendidas con el margen de cada uno es lo que convierte el costeo en una carta mejor armada, y ese informe sale del punto de venta.

Qué hacer cuando un plato cuesta más de lo que parecía

Subir el precio es la primera reacción y casi nunca la mejor. Las cinco salidas, de la menos a la más visible para el cliente:

1 ¿Está pagando de más por el insumo? Cotizar con dos proveedores el ingrediente que más pesa en la ficha, no todos.
2 ¿Se está yendo en el alistamiento? Un rendimiento bajo puede ser el corte, no el producto. Se mide y se compara entre cocineros.
3 ¿La porción es la que dice la ficha? Pesar lo que sale de la línea tres días seguidos. Servir de más es la fuga más silenciosa.
4 ¿Se puede rediseñar el plato? Cambiar el componente caro por otro, o reequilibrar la proporción entre proteína y acompañamiento.
5 ¿Toca mover el precio? Sí, pero del plato que lo necesita, no de la carta entera. Para eso se costea.

Cada cuánto se vuelve a costear

El costeo no es un proyecto: es un mantenimiento. Hay cuatro momentos en que una ficha deja de servir:

Ese mantenimiento es mucho más liviano que el primer costeo, porque los rendimientos ya están medidos y solo se actualizan precios. Es media mañana al trimestre.

El precio se decide una vez; el costo cambia todos los meses

Esa es toda la asimetría del negocio. La carta se imprime y queda quieta un año; la plaza se mueve cada semana. Un restaurante que no costea no se entera de que está perdiendo margen hasta que el banco se lo dice.

No hace falta costear la carta completa ni comprar nada. Hace falta una báscula, una tarde y los cinco platos que más salen.

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